A lo largo de los días desde que Andy Delort estaba prácticamente confirmado como jugador de Tigres, se han buscado razones del porqué de su arribo al cuadro felino. Algunos dicen que es un capricho de Gignac, otros más nos vamos por el lado táctico y hablamos de múltiples parados que podrían ser benéficos para la dupla francesa, pero  ¿Qué otros motivos puede haber detrás de esto?

Las personas que habitamos y nacimos en Nuevo León (o al menos la mayoría), fuimos criados de una manera donde se rechazaba absolutamente el no poder hacer algo, donde se podía adquirir todo gracias a la sociedad trabajadora a la que pertenecemos, y esa idiosincrasia se traslada al fútbol y es difícil de explicar, por más razones tácticas y situacionales que existan, por qué no se consigue un título o por qué no se fichan “bombas” cada mercado de transferencias.

En cuanto a administración y mercadotecnia, Tigres entendió que para la afición no basta ganar; lo más importante es llamar la atención más allá de lo que se consiga, es por ello que se pide regularmente (aquí, y en todo el mundo) un fútbol o un entrenador más pragmático respecto a lo que se tiene, o bien un entrenador que haya sido figura –Como Tomás Boy- dejando de lado las bases tácticas que comprende un equipo para tener un fútbol sostenible. Lo importante, es lo mediático.

Con fichajes como el de André-Pierre Gignac, Tigres logró destacar en México y en el mundo, además se dio en un momento muy alto en la historia de este club, disputando una final de Copa Libertadores y con la mente puesta en Japón. No había quien no hablara del Tigres de México.

Durante la Eurocopa pasada, las televisoras mexicanas entrevistaban a aficionados europeos y todos conocían a Gignac y Tigres, y esto no era solo por el nombre, sino por la calidad del jugador ex OM en nuestra liga que terminaba resonando en diarios franceses.

Ahora con Delort, se apuesta por lo mismo pero con un futbolista de menor fama, pero con mucho fútbol y futuro. Cuánto puede llamar la atención en Europa y Sudamérica un equipo mexicano con una dupla de delanteros franceses en muy buen nivel, es una situación que no pasa solo porque sí; la directiva de Tigres, sobretodo Miguel Ángel Garza, trabajan duro para poder crear estos escenarios fantásticos para la imagen de la institución.

La primera forma de destacar, fue mediante la afición. Ser la mejor, colocarla en declaraciones como una de las más importantes de todo el mundo por las invasiones a otras canchas dio sus frutos, y por ello mismo es que algunos jugadores, como el propio Gignac y Delort, han aceptado dejar el fútbol europeo para formar parte del cuadro universitario. El plan lleva un buen rumbo, un rumbo que entiende que para mantener a la gente feliz no basta con ganar; hay que destacar.

 

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